domingo, 7 de enero de 2018

Para reflexionar: "La ideologìa del mal"

(Por Eugenia Campos Carlès)- Bajo la bóveda del sistema, existe un objetivo lleno de oscuridad que lo que busca es la propia destrucción del ser humano, y los organismos de poder se están ocupando de fomentarlo por medio del propio discurso de los derechos humanos. Para explicarme, voy a remontarme sintéticamente a sus inicios, que tienen que ver con las políticas de control de población que se comienzan a implementar con el surgimiento del maltusianismo en el año 1789 y se extienden a lo que hoy en día conocemos como ideología de género. Malthus creía que la población mundial excedía las posibilidades alimentarias que ofrecía la tierra, explicaba, que era necesario dejar a los hambrientos morir, así, fomentaba la reducción de los derechos de los pobres y creía que las epidemias, las guerras y las catástrofes naturales tenían un impacto positivo. Luego, esta teoría mutó a un neomaltusianismo que se basaba en los métodos anticonceptivos para reducir la natalidad, sobretodo, en la población pobre y a raíz de esto, en el año 1873 nació la eugenesia, esta planteaba que existían razas más fuertes y puras, promovía la esterilización y el aborto de los más pobres. Más tarde, surgió el famoso Birth Control con Margaret Sanger, que incluyó la esterilización de los enfermos mentales, clínicas abortivas en barrios de negros y latinos y el reparto de anticonceptivos entre las clases pobres. En 1922 Sanger dice: “El aumento de la clase trabajadora debe regularse, ya que se compone de imbéciles benignos, que alientan los elementos defectuosos y enfermizos de la humanidad mediante su irresponsable enjambrar y engendrar. Tenemos que eliminar la “maleza humana”, segregar a los imbéciles, desajustados y mal ajustados y esterilizar a las “razas genéticamente inferiores”(1). Luego, con la Segunda Guerra Mundial y el nazismo, estas ideas eran insostenibles, entonces, se comenzó con el juego de las palabras. Nació el criptoeugenismo y el “Birth control” pasó a llamarse “Planned Parenthood” y así, en el seno de las mismísimas Naciones Unidas, nace el ataque contra la población. Este organismo internacional llevó a cabo dos eventos clave; en primer lugar, el informe Kissinger (2) y en segundo, la conferencia de Bucarest (3). Dentro de estos, se discutió la problemática sobre la población, se planeó una reducción demográfica gradual en todos los países subdesarrollados, de esta forma, EEUU lograría acceder a las materias primas de ciertos países como México, Nigeria, Egipto, entre otros, minimizando el consumo interno de ellos y para hacer todo esto, se comenzaron a difundir los mal llamados “derechos reproductivos”. Se comenzó a fomentar el feminismo radical, el homosexualismo, el aborto y todo método anticonceptivo, así nació la famosa ideología de género. Hoy en día para el común de la gente tiene una connotación positiva, los medios nos hacen creer que esta ideología fomenta la no discriminación y la libertad, pero la realidad es que acostumbra a jugar mucho con las palabras, ya que tiene una gran habilidad para hacer sonar bien cualquier disparate u aberración y de esta forma, los millennials la compramos fácilmente, pero todos sus antecedentes nos demuestran que su trasfondo es racista y colonialista. Para obtener el poder, una de las cosas que estas organizaciones necesitan, es destruir la familia, nos quieren solos, nos fragmentan con luchas organizadas y no lo vemos, nos posicionan en un ring falso donde nos hacen pelear cual marionetas y se ríen de nosotros. A ellos no les importamos, no les interesa el bien de la mujer, ni el de los niños, ni el de los ancianos, ni el de ningún humano, lo que en el fondo les interesa es el dinero y el poder. Así se ha ido desprestigiado el matrimonio calificándolo de aburrida convención social, se fomenta la poligamia y parejas de todo tipo, hasta, por más increíble que parezca, se alienta hasta la pedofilia y el incesto. Existe una organización llamada North American Man/Boy Love Association (NAMBLA) que explícitamente apoya la pedofilia y es completamente abalada por la ONUm su principal promotora es una feminista marxista radical y fiel seguidora de Simone De Beauvoir llamada Shulamith Firestone; escribe un libro llamado La dialéctica del sexo (1970) donde establece: “Después de muchas generaciones de vida no-familiar nuestras estructuras psicosexuales podrán alterarse tan radicalmente que la pareja monógama se volvería obsoleta. Sólo podemos adivinar lo que podría reemplazarla: ¿quizás matrimonios por grupos, grupos maritales transexuales los cuales involucran niños mayores? No lo sabemos.”(4) Y en unas páginas más adelante plantea: “Si el niño puede elegir relacionarse sexualmente con los adultos, incluso si él debe escoger su propia madre genética, no habría razones a priori para que ella rechace los avances sexuales, debido a que el tabú del incesto habría perdido su función.”(5) También, aprovecho para desenmascarar la figura de la conocida Simone De Beauvoir quién también suele ser considerada una figura positiva. En enero de 1977, De Beauvoir firmó una petición en el diario francés Le Monde en favor de la liberación de tres pedófilos de la cárcel. Toda esta idea de “amor libre” puede sonar muy bien y hasta tremendamente atractiva, y créanme cuando les digo que mi generación la compra fácilmente, pero nos engañan, su trasfondo es muy oscuro, no existe más la idea de amor como entrega y deseo del bien del otro. De a poco, nos hemos ido olvidando de ellos y fuimos confundiendo el amor con puro deseo y la búsqueda de la propia satisfacción, lo que al final nos va dejando vacíos, así es como estamos encerrados en el hedonismo y el nihilismo que nos venden, nos hacen creer que el “amor libre” es libertad pero al final nos quedamos solos y perdidos, así es como el poder nos adopta como hijos y nos comienza a manejar de acuerdo a sus intereses. Nos necesitan débiles y con crisis emocionales, así, nos vamos olvidando la importancia de la familia; de a poco nos vamos colectivizando y nos vamos quedando sin nuestra individualidad y hasta sin identidad, sintiendo que no pertenecemos a ninguna parte y que nuestra existencia no tiene un sentido, qué nada de lo que hacemos tiene importancia y no vale la pena luchar. No nos sometamos! mantengámonos alertas y seamos combativos, se lo digo especialmente a mi generación. Nos quieren apagados de angustia, no se lo demos, no compremos su mentira de la ideología de género que lejos de ser la libertad es la más pura oscuridad, es una cárcel espiritual que suena bien y nada más. Luchemos por las verdaderas relaciones humanas y alejémonos de esta ideología del mal que no hace más que quitarnos humanidad. Sigamos alertas y no olvidemos que, cuando algo suena demasiado bien, suele haber gato encerrado. (1) Margaret Sanger. The pívot of civilation, New York, 1922. (2) Se suscribió en 1964 por Henry Kissinger, Secretario de estado del gobierno norteamericano. (3) Se anunció en 1973 y se llevó a cabo en 1974 con el apoyo de otras organizaciones como UNICEF. (4) Firestone, Shulamith. The dialectic of sex. The case feminist revolution. New York, Bantam Book, 1971, página 229. (5) Firestone, Shylamith. Ob. Cit. , página 240.

sábado, 6 de enero de 2018

Profundamente indignado

(Por Alberto Medina Mèndez)- Lo que ha ocurrido en el pasado mes de Diciembre, me causa una enorme tristeza, pero también una absoluta impotencia. Me enoja, me molesta, pero por sobre todas las cosas me genera una amarga sensación de indignación con todos. - Me indigna ser parte de una sociedad que prefiere la ceguera y muestra signos indisimulables de necedad. Una comunidad tremendamente hipócrita que no es capaz de asumir sus problemas estructurales con valentía y enfrentarlos como se debe, con determinación e inteligencia. - Me indigna que seamos tan chantas de no comprender que no se puede vivir de fiesta indefinidamente y que las cuentas algún día se pagan, que nada es gratis y que lo que no queremos hacer hoy por las buenas lo terminaremos haciendo mañana de la peor manera . - Me indigna que seamos demagogos y que creamos que las soluciones son simples y mágicas, que son “otros” los que deben encontrar soluciones porque nosotros no tenemos la más mínima idea de lo que hay que hacer. - Me indigna que les pidamos a los gobiernos orden, pero al mismo tiempo le digamos que ejerza esa misión con sano equilibrio, sutilmente, seduciendo a los delincuentes y poniéndoles alfombra roja para que no se ofendan. - Me indigna que le pidamos a un conjunto de personas que eligieron ser miembros de la fuerza de seguridad que nos protejan de los criminales pero que lo hagan sin elementos para evitar que los malos salgan lastimados. - Me indigna que mandemos al frente de batalla a otros y luego nos ocupemos de desautorizarlo sin culpa alguna. Que les paguemos indecentemente para hacer un trabajo que ninguno de nosotros haría porque nos falta el valor para estar en esa peligrosa línea de fuego. - Me indigna que pretendamos confundir protesta genuina con delito, que elijamos creer que los forajidos que desprecian la propiedad privada y se apropian de lo ajeno son solo un grupo de individuos que piensan diferente. - Me indigna que sigamos repitiendo como loros que los actos de vandalismo son una legitima forma de expresar meras discrepancias y que pueden constituirse en el termómetro adecuado del malestar ciudadano. - Me indigna que tengamos una dirigencia política tan mediocre que ni siquiera es capaz de leer dos páginas seguidas de un proyecto de ley, pero que luego puede invertir ese mismo tiempo en intrigas que luego se convierten en tácticas de corto plazo para sacar ventaja de la coyuntura. - Me indigna que muchos legisladores no sepan ni hablar y solo puedan balbucear, que no intenten siquiera argumentar para defender sus supuestas ideas sin recurrir a la chicana, el panfleto y los slogans vacíos. - Me indigna que los opositores sean tan cínicos y que pretendan que la gente les crea su discurso de sensibilidad social, ese relato que no aplicaron cuando tuvieron la oportunidad de gobernar. - Me indigna que la dirigencia, en su conjunto, intente que la sociedad le crea que a ellos les interesa realmente el futuro de los jubilados y pensionados cuando unos y otros, los manipulan y utilizan sin escrúpulo alguno. - Me indigna ver que los que decidieron dedicarse a la política no son capaces de sostener convicciones y que solo definen sus posiciones con una dinámica que consiste en sacar el máximo provecho del tema del día. - Me indigna que los que gobiernan no logren comprender que antes de discutir un tema se deben construir consensos, no solo con las cúpulas y los círculos de poder, sino con una sociedad que necesita validar los cambios. - Me indigna que los legisladores oficialistas se hayan convertido en “levanta manos”, dejando de lado sus creencias bajo la excusa de que deciden lo políticamente posible en nombre de un “bien común” que jamás llega. - Me indigna que los que gobiernan no tengan el coraje de hacer lo correcto y que vivan justificándose, cuando fueron ellos los que prometieron cambiarlo todo y decidieron hacerse cargo de este lío, sin que nadie les implore. - Me indigna que toda la clase política no se anime jamás a enterrar sus propios privilegios, esos que establecieron por unanimidad y que confirman eternamente, sin ofrecer un mínimo gesto de austeridad republicana. - Me indigna que el “pseudo” periodismo juegue su propio partido bajo ese cruel esquema en el que se responde linealmente a los intereses de los medios y, a veces, solo a las resentidas ideas de sus interlocutores. - Me indigna que el sindicalismo corrupto contribuya al caos para destruirlo todo cuando, en realidad, han sido ellos los responsables de este inviable régimen que diseñaron y que alimentaron hasta que lo hicieron colapsar. Tengo el temor de que esa indignación se convierta en desesperanza, que esa desazón me empuje a bajar los brazos, a buscar nuevos horizontes lejos de mis afectos y a considerar a mi país como una causa perdida. Pero luego pienso, que aunque no lo veamos muy claro aún todo sigue dependiendo de nosotros mismos, de entender primero lo que nos pasa, de ser autocríticos y revisar, sin piedad, todo lo que hemos hecho muy mal. No estamos como estamos por casualidad, ni porque los que hacen de las suyas sean solamente los otros. Nuestro presente no es el resultado de un plan perpetrado por los empresarios prebendarios, ni por los malvados integrantes de la inagotable corporación política y gremial. Somos lo que somos, porque hacemos lo que hacemos. El exitismo compulsivo, la mirada simplista, una apatía crónica, el desinterés por la política y una ausente cultura del trabajo nos trajeron hasta acá. Es la acción, o inacción, de cada uno de los ciudadanos la que ha construido este engendro. Claro que muchos hicieron lo imposible para engordar a este monstruo del que hoy viven cómodamente esquilmando a los demás. Va siendo tiempo de que reflexionemos y nos pongamos a trabajar para convertir este mamarracho en una oportunidad. Si no lo hacemos pronto repetiremos nuestra propia historia como lo hemos hecho durante décadas. Tenemos una chance. Habrá que entender primero que somos nosotros los que debemos tomar la posta, porque si esperamos que estos patéticos personajes de hoy edifiquen un porvenir mejor, estamos muy equivocados. Unos ya lo demostraron. Son corruptos, perversos y absolutamente incapaces de hacer algo positivo. Los otros, los de ahora, no tienen lo que hay que tener para hacer lo que hay que hacer. Todos los días lo confirman.

El aspecto exterior; ¿es el reflejo del alma?

(Por Nicolàs Màrquez)- Ojos caídos, rostro en trance, pelo grasoso, ademanes vulgares, vestimenta prostibularia, tatuaje procaz y siliconas prestas a competir con la pensadora Lía Crucet, fueron las notas distintivas de la exhibición parlamentaria de la última semana. Quiérase o no, la foto que ilustra estas líneas no es la de una sudorosa murguera zapateando coreografía en algún carnaval de La Salada, sino el de una Diputada del supuestamente Honorable Congreso la Nación Argentina. Y la susodicha no es otra que Victoria Donda, impudorosa dirigente que suele cacarear su voz chillona (que nos recuerda al personaje “Catita” de Niní Marshall) por los pasillos más sórdidos y descalificados de la partidocracia estable, siempre repitiendo vulgarismos demagógicos cuando no reivindicando el homicidio montonero, en el que otrora participaron sus violentos progenitores. Lo cierto es que la bulliciosa Diputada a lo largo de su pestilente militancia ha logrado reunir todos los condimentos faciales, gestuales y estéticos propios no del legislador disciplinado sino del disipado juerguista. Su porte resulta más cercano al de una maloliente fumona clandestina antes que a la de una ascética funcionaria de Estado. En suma, a Donda se la percibe más próxima a la braguetera de wiskería portuaria antes que a una cultora del derecho parlamentario. Sin embargo, la tenebrosa apariencia que la aludida ostenta no nos confirmaría per se que efectivamente ella participa en el plano personal de una vida conforme los inimaginables hábitos que su talante sugiere. Pero su falta de estilo sí nos indicaría que esta escotada bolchevique de burdel se siente gozosa al exteriorizar una presencia estampillada por la ramplonería y la trasnoche. Pero en el supuesto caso de que en su vida personal Donda sea una benemérita dama y no todo aquello que ella misma insinúa ser, lo que sí queda en evidencia es que la congresista se presenta ante la opinión pública de ese desaliñado modo con la pretensión de congraciarse con un determinado perfil de votante (el progre-populista), el cual sí se siente consustanciado e identificado con este empaque emparentado con el vicio, el lupanar, la vagancia y el enfieste. Y no podría haber mayor caldo de cultivo. La propensión a la insana relajación psico-física constituye un éxodo en el que abrevan los espíritus débiles para no tener que enfrentar la realidad, y es precisamente en este mercado signado por la licencia y la pereza en donde la progredumbre electoralista hace estragos. Desde hace varias décadas que la tónica del izquierdismo moderno ostenta una indispuesta tendencia al utopismo no ya como finalidad revolucionaria sino como escapismo de coyuntura (y las adicciones facilitan en mucho la construcción de la fantasía y la evasiva), placebo que cumple no otra función que el de ser un refugio artificial para almas atormentadas e infértiles ¿Qué es sino progresismo (racional o emocional) el desprecio por la armonía, la incomodidad ante el orden, la aversión por la higiene, el desentendimiento por la responsabilidad o el rechazo a la excelencia? Que cada uno haga de su vida lo que le plazca es un principio que debería respetarse a pie juntillas y desde estas líneas abogamos porque se siga respetando: pero no deja de causar una sana y legítima repugnancia que elementos humanos de tan impresentable y roñoso perfil como el de la Diputada en cuestión, no sólo cobren de los contribuyentes por legislar leyes que luego interfieren en la comunidad política, sino que encima ocupen las bancas de referencia no por designio de alguna injusticia astronómica sino del voto popular, ante lo cual más que nunca cobra fuerza aquella máxima que en su tiempo supo anotar el novelista Victor Hugo: “Entre un gobernante que hace el mal y un pueblo que lo consciente, existe cierta solidaridad vergonzosa” Y el votante argentino ha demostrado repetidas veces ser extremadamente solidario.

Lo que merecen y no merecen los 44

(Por Marìa Lilia Genta)- Los cuarenta y cuatro se merecen muchas cosas, muchos y merecidos honores. Pero por sobre todo merecen la comprensión de su destino por parte de sus familias. Toda familia que ver partir a un hijo para entrar en la Marina debiera saber que tener como tumba el mar no es algo deseado pero sí posible -en extremo honorable-. Si además este marino elige servir en un cuerpo de elite como es el de los submarinistas el riesgo es todavía mayor, aparte las exigencias de un entrenamiento duro, riguroso y permanente como así también una peculiar camaradería transformada en hermandad. Es notorio en este caso observar actitudes muy dispares entre las familias con tradición de mar y aquellas otras, que por ser uno de los cuarenta y cuatro el primero que tuvo esa vocación, les cuesta entender y consustanciase con la forma de vivir de la familia naval. Más patente se hace en las esposas. Ellas deben saber a todo lo qué asienten cuando pronuncian el sí en la ceremonia nupcial. Es el sí a horas, días, meses de soledad; el sí a que muchas veces ellos estén ausentes en los aniversarios, cumpleaños, partos (no aludo a esposos porque la primera y única submarinista mujer era soltera). Aunque se trata del Ejército, no de la Marina, creo que vale recordar a modo de ejemplo a la esposa del Coronel, jefe de la Unidad que parte al frente de combate, en la película de Mel Gibson Fuimos soldados. No es la paz sino la guerra. Ella, esposa de un jefe por cierto excepcional, asume que es a quien le corresponde llevar a cada una de las jóvenes del Barrio Militar el telegrama que comunica la muerte de sus esposos, así como antes las había reunido cuando se instalaban en el barrio para ayudarlas a organizar la vida cotidiana: como hacer las compras, el mejor lavadero… Un hombre excepcional se merece una mujer excepcional. Estos cuarenta y cuatro (entre los cuales hay una mujer) sólo por haber elegido ser submarinistas sobresalen y se destacan por sobre el resto. No merecen que un familiar los humille llorando por TV porque no tendrán una tumba donde poner una flor si quedasen para siempre en el fondo del mar. Son muchos los submarinistas rusos y norteamericanos (por nombrar a las dos superpotencias) que yacen en el fondo del mar. Son muchos nuestros hombres de armas, de la Marina y los pilotos de Fuerza Aérea que quedaron para siempre en el mar durante la Guerra de Malvinas. Se dice de todo, sobre todo los opinólogos que nada saben ni de la técnica ni del alma de la Armada. No descarto que haya culpables de hogaño y de antaño. No veo, por ejemplo, a la montonera Garré ocupándose con amor de la reparación de un submarino de guerra. Otra cosa tan absurda como esta es pensar que el jefe del submarino fuese un suicida. Otra cosa que molesta por lo ridículo es que la Armada no diga todo lo que sabe a los medios. Esto no lo hace ninguna fuerza armada en el mundo porque, por ejemplo, puede haber cosas que dieran a los familiares vanas esperanzas. Me quedo con las hermosas y exactas palabras del padre de uno de los cuarenta y cuatro, el Capitán de navío Jorge Bergallo: “Como militar me quedo con la parte positiva: estos 44 tipos estaban navegando, haciendo lo que eligieron hacer y prestando un servicio que el país necesita y su sacrificio fue póstumo y total. Son un ejemplo para todos, para 44 millones de personas, incluyendo a los marinos y militares, que muchas veces perdemos noción de por qué somos lo que somos y de los riesgos que eso implica. El martirio no se elige, es una gracia concedida, y ellos tienen la gracia de estar en donde eligieron estar, en el mar, en patrulla eterna, hundidos como hito, como mojón, como los 300 espartanos”. (PS: Hay familias que hemos pasado por situaciones similares. Quizás por eso nos resulte más fácil entender).

Un dìa como hoy, pero en 1975, se iniciaba en Tucumàn la guerra contra la guerrilla marxista

(Por Nicolàs Màrquez)- En el fragor de la dramática guerra civil acaecida en la Argentina en los años 70´, un tema tan esencial como poco explorado (y en torno del cual giró la contienda), fue el intento por parte del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo)- la organización guerrillera mejor preparada y más aguerrida del continente- de llevar la guerra a la selva de Tucumán con el propósito de dominar la provincia, expandir su imperio a las provincias del norte, segregar una porción del territorio argentino e intentar conseguir el aval de la comunidad internacional para que fuera reconocido Estado Independiente, y desde allí, bajar a Buenos Aires y hacer un golpe de Estado revolucionario de filiación castro-comunista. Miles de terroristas del ERP al mando del emblemático guerrillero Mario Roberto Santucho, se lanzaron al ataque contra la democracia en búsqueda de ese objetivo. Para tal fin, a partir de mayo de 1974 (tercera presidencia de Perón) los castristas locales montaron numerosos campamentos guerrilleros en la selva de Tucumán secundados por un formidable aparato de retaguardia tanto en zonas urbanas de esa Provincia como en las provincias aledañas. Atacaron numerosos cuarteles, guarniciones militares y dependencias policiales en todo el país, con el propósito de conseguir armamentos y reforzar la Compañía de Monte en la Cuna de la Independencia. Crearon sofisticadas fábricas de armas, imprentas clandestinas, asesinaron familias enteras (niños incluidos) y llevaron adelante un plan sistemático de secuestros a empresarios y militares (muchos de ellos seguidos de muerte), para canjearlos por dinero o negociarlos por guerrilleros detenidos por las fuerzas legales. Por entonces, la experiencia cubana, el ejemplo del Che Guevara y otros episodios ideológicamente afines, fueron el faro que marcó la senda de la guerrilla local. Pero sin dudas, fue la guerra de Vietnam la que atravesó y marcó por completo al ERP y la virtual guerra de secesión que vivió la Argentina entre 1974 y 1977. El Che Guevara había ordenado a sus feligreses “crear dos, tres, cien Vietnam” y encender la pradera revolucionaria en el conosur. Santucho y sus miles de combatientes leían permanentemente a los doctrinarios vietnamitas, estudiaban sus estrategias, se entrenaban en función de ellas; a Buenos Aires la llamaban “Saigón”. Su objetivo era cumplir el papel del Vietcong (ejército irregular que peleó contra las tropas americanas en Vietnam) y para tal fin, escogieron la zona geográfica más parecida posible a la existente en Vietnam. Ahora la selva vietnamita sería reemplazada por la de Tucumán (que era más cerrada y espesa) y los cañaverales de azúcar ocuparían el lugar de los arrozales. Sendos ámbitos eran ideales para “pegar y esconderse” tal el dogma de la “guerra de guerrillas”. Asimismo, la gran densidad de población y la pobreza imperante en Tucumán, les permitiría (según ellos creían) ganarse el apoyo masivo de la gente El ERP no estaba sólo: peleó con tropas de refuerzo de guerrillas provenientes del MIR de Chile, del ELN de Bolivia, de Tupamaros del Uruguay y de otros países. El entrenamiento y adoctrinamiento fue proporcionado por el estado totalitario de Cuba y fue el único campo de batalla donde el ERP realizó tareas de guerra conjuntas con Montoneros. En tanto, el gobierno nacional, en medio de una situación pre-anárquica en un país en grave riesgo de ser segregado, tras varios fracasos y bajas tenía previsto en lanzar una drástica respuesta militar de guerra prolongada y para tal fin, el día 5 de enero de 1975 (del que hoy se cumplen exactamente 43 años), se envió a un avión del Ejército al corazón de la selva para efectuar tareas de reconocimiento, pero la nave nunca regresó: dicho avión fue derribado por el ERP a través de un fusil lanzamisiles de origen ruso y murieron 13 oficiales (1) La noticia fue catastrófica para el Gobierno, quien seguidamente apuró el lanzamiento semanas después del “Operativo Independencia”, ordenándole a las Fuerzas Armadas entrar en guerra y aniquilar a través de operaciones de combate el accionar de los elementos subversivos obrantes en Tucumán. Durante los primeros tiempos, dicho Operativo fue encabezado por el General Acdel Vilas. No es casualidad que dadas las condiciones de una guerra que por imposición del bando atacante siguiera a pie juntillas la experiencia vietnamita, meses después fuera convocado a comandar el Operativo el General Antonio Domingo Bussi, quien fuera entrenado precisamente en Vietnam en 1968. Nunca se imaginaría Bussi que casi un lustro después, todo lo allí aprendido debería aplicarlo en su país, ahora no como aprendiz y espectador, sino como protagonista y conductor. Tanto sea por el lado de la guerrilla como por el de las fuerzas legales, el emblema de Vietnam sobrevolaba Tucumán (el corazón de la guerra revolucionaria) y por añadidura el resto del país. (Los documentos, los dramáticos testimonios, el fanatismo ideológico, la estructura sectaria del ERP, los combates, los objetivos, el nexo con tropas guerrilleras extranjeras, la vida en los campamentos terroristas, el apoyo de Montoneros, el Operativo Independencia, la respuesta militar, la lucha por ganar el consenso de la población, los enfrentamientos terrestres, aéreos y todos los detalles de esta dramática guerra, constituyen el objeto de análisis de un libro que yo publicara hace ocho años, y que ahora relanzamos en edición limitada para interés del lector). (1) En el avión derribado murieron: Gral. De Brigada Enrique Eugenio Salgado, Gral. De Brigada Ricardo Agustín Muñoz, Cnel. Eduardo Wilfredo Cano, Tte Cnel. Oscar Rubén Bevione, Tte. Cnel. Pompilio Shilardi, Tte. Cnel. Pedro Santiago Petrecca, Mayor Roberto Dante Biscardi, Mayor Pedro Antonio Zelaya, Mayor Héctor Abel Sanchez, Mayor Aldo Emilio Pepa, Capitán Roberto Carlos Aguilera, Tte. Primero Carlos Eduardo Correa y Sargento Primero Aldo Ramón Linares

Entre el caos social y el sistema.

(Por Juan Carlos Monedero (h)- El lunes 18 de diciembre pudimos ser testigos de un estado generalizado realmente caótico en el centro de la Capital Federal: la insolencia de cientos de resentidos, el vandalismo, el odio al orden, todos gracias a la manipulación de miles de personas. Auténticos delincuentes, no manifestantes, como los llaman graciosamente ciertos sofistas disfrazados de periodistas. Es cierto que hubo reclamos en paz. Pero lo que movió la aguja fue el caos, y apuntar esto no es adoptar un sesgo interesado sino reconocer lo principal. - Ya no se trata de la reforma previsional, se trata de estar en contra de Macri o no. Quienes protagonizaron estos actos delictivos muy probablemente no conocen la complejidad del tema económico, pero se oponen con decisión a este proyecto ––generando toda suerte de desmanes–– porque proviene del riñón de Cambiemos. A los vándalos les pagan 400 pesos por día para generar caos, y ese dinero de algún lado sale. Dicen defender a los jubilados, pero “para defenderlos” perjudicaron a cientos de miles de personas, sin contar las millonarias reparaciones. Efecto similar tuvo el paro de la CGT, que respecto de Aerolíneas Argentinas por ejemplo afectó a 20.000 personas. ¿Alguno de esos 20.000 había propuesto la reforma previsional? Tampoco importó las miles de personas afectadas a causa de la suspensión del servicio de trenes y subtes, ni la reducción en el horario de atención de los bancos y hospitales. - Si lo Político es superior a lo Económico, no podemos cerrar los ojos ni tampoco minimizar la gimnasia revolucionaria que la izquierda ––tanto kirchnerista como no kirchnerista–– y los anarcos desplegaron en los últimos días, no sólo ayer. Los mismos que bancan el terrorismo de los mapuches Los mismos que salieron a romper todo sin saber que Maldonado se había ahogado pero acusando a la Gendarmería. Los mismos que sintieron una íntima complacencia cuando 44 argentinos desaparecieron en el Submarino ARA “San Juan”. Los mismos que ofician de fuerza de choque de cientos de mujeres endemoniadas en el marco de los Encuentros de Autoconvocadas. No se puede ver la situación de ayer como una foto sino como una película. - Tomemos nota los que queremos ser nacionalistas, los que a pesar de nuestras debilidades somos católicos, porque ahí tenemos uno de los enemigos, claramente perfilado. Su nombre no es Partido Obrero, su nombre no es MST, su nombre no es MTL o SUTEBA, su primer nombre es Subversión. Caos. Su segundo nombre es contradicción, porque ––como supo decir Carlos Alberto Sacheri–– ellos no quieren que los problemas se arreglen, quieren que las cosas estén peor. Porque la contradicción es el motor de la historia (de la historia marxista). Les encantaría que haya un muerto porque a los muertos los aprovechan mejor que a los vivos. Y si no, pregúntenle a Maldonado. O a Mariano Ferreyra. - Subversión es una palabra que, en el horizonte mental progre, salpica. La quieren asociar al Gobierno Militar, de forma tal que si vos señalas a alguien de subversivo, “sos represor”, “sos golpista”, “haces apología del terrorismo de estado” y mereces la cicuta. Sin embargo, son los mismos que no temen llamar el Primer Subversivo de la Historia a Cristo. Delicias de la guerra semántica. Por eso hay que decir que lo que este término realmente significa. Subversión es alteración de lo principal. Subversión es invertir la realidad, darla vuelta, que lo primero sea lo último, que lo último sea lo primero. Subversión es que las calles estén dominadas por delincuentes, no por la policía. Subversión es que los delincuentes no tengan temor a practicar la violencia, pero que los policías tengan temor a cumplir su deber ––mantener el orden–– porque los comisarios políticos de los derechos humanos vigilan. Subversión es que una parte de la opinión pública se sensibilice cuando le pisan el pié a un delincuente y que ningún repudio, ninguna reacción, ningún asco genere esta orgía de vandalismo. - La izquierda y el kirchnerismo no cree en las instituciones, pero las usan: se llenan la boca con la palabra “Democracia” todos los 24 de marzo, repudiando a los militares por haber volteado el orden constituido. Pero ellos intentan ahora voltear el orden constituido sin que les tiemble el pulso. Muestran el diploma de sensibles en una mano mientras tiran piedras y cascotes con la otra. No se trata sino del constante juego de transformaciones, ese jugar a ser ya víctima, ya agresor, estrategia utilizada para atacar, replegarse, desarmar al oponente y luego volver a atacar. Los K no se quedan atrás en estas incoherencias: salieron el lunes a protestar cuando fue precisamente Cristina la que vetó el 82% móvil. En ese sentido, los anarcos son más coherentes porque no ocultan sus colmillos. - Mientras más se lee del tema de la reforma previsional, procurando buscar objetividad y buen juicio, mayor conciencia se tiene de su complejidad. Por ejemplo, la mayoría de los números que se están invocando ––ya a favor, ya en contra–– juegan con hacer supuestos sobre cómo van a evolucionar los índices de ajuste de los dos modelos (el anterior y el nuevo). Sin embargo, sólo hay certeza sobre los índices del 2018, porque este índice usa como base de cálculo indicadores hoy conocidos. El resto, es hipotético. Altamente hipotético. - Sin embargo, quienes vienen protagonizando actos delictivos se desentienden completamente de estas consideraciones. Lo mismo quienes los apoyan, y su arrogancia se deja ver en cada oportunidad que tienen para hablar sobre el tema, desde las redes sociales por ejemplo. Todos saben todo, todos están muy seguros. Por eso, es evidente que los jubilados son una excusa: miles fueron a generar caos porque les pagaron, fueron porque están en contra de Macri, no hubiesen ido si no les pagaban, no conocen en profundidad la reforma. La izquierda, en particular, dice defender a los jubilados: ¿serán los mismos jubilados a los que no tiene empacho en matar, si de eutanasia se habla? ¿Serán los mismos jubilados a los que desprotege cuando son víctimas de robos y asesinatos? Cuando un delincuente lo mata en un contexto de inseguridad, no les importa. Pero ahora son “la causa”. Nos mintieron descaradamente con Maldonado. ¿Les vamos a creer ahora esta generación espontánea de nobleza? - Pero si este artículo terminara con este repudio y nada más, sería incompleto. ¿Por qué? Porque siendo, o intentando ser, herederos de la mejor tradición del nacionalismo ––caracterizado por la lucidez de los diagnósticos, en el medio de las simplificaciones–– no podemos señalar como adversarios políticos sólo a la izquierda, al kirchnerismo, al anarquismo y a los infelices que destruyen todo porque les pagan. Frente a ellos y a nosotros están los políticos liberales, los políticos progresistas, los ideólogos bienpensantes, moderados. No se necesita ser marxista para ser antipatria. El liberalismo es tan repugnante, tan antipatria y tan anticristiano como el marxismo: aunque lo disimule mejor. Como en todo, hay gente engañada. Hay gente que cree ser liberal porque es antipopulista, etc. Pero el liberalismo es otra cosa, porque los nacionalistas también somos antipopulistas. - Son muchos los que se consuelan con el pensamiento de que Macri no es Cristina, apuntando y aplaudiendo cómo una serie de personajes impresentables son llevados ante la Justicia. Bien por eso. Que devuelvan lo robado. Pero no se puede bajar la guardia, la Argentina no puede descansar en esta situación. ¿Qué patria puede haber mientras Rodríguez Larrata homenajee a personas cuya principalía consiste simplemente (como el desdichado Carlos Jauregui) en haber intentado presentar la homosexualidad como una opción de vida? ¿Qué protección de la familia en nuestro país puede haber si María Eugenia Vidal dice estar “en contra” del aborto pero no se opone a que se debata el aborto? ¿Qué Nación nos espera si en el Senado flamea la bandera del arco iris homosexual al lado de la bandera nacional? Como dice Mónica del Río desde el boletín Notivida: El Gobierno nacional promueve el turismo homosexual e intenta consolidar a Buenos Aires como el principal destino LGBT del mundo”. Por eso, el problema es más de fondo que si Macri o si Cristina. - Quizás lo más grave de la situación de ayer es la división en el campo propio. Una división lamentable, con gente buena y decente de ambos lados, atrapados en una discusión que no nos pertenece. El debate por la reforma previsional es un micro pelea dentro de una mucho mayor: Macri o anti Macri. Y esa pelea no nos pertenece, como tampoco Cristina o anti Cristina. Obviamente, la discusión por una jubilación digna sí nos pertenece. - Con realismo, tenemos que entender que nuestro poder de gravitación en ella es pequeño, y que será menor en la medida en que hablemos irresponsablemente. Se habla irresponsablemente cuando se ignora elementos clave. ¿Sabemos, por ejemplo, que el sistema previsional se discute no sólo en la Argentina sino en todo el mundo, y desde hace ya varios años? En parte, es inevitable: el significativo aumento de la expectativa de vida en los últimas tres décadas ––consecuencia del potente avance científico–– vuelve inviable la financiación de un sistema previsional pensado con los parámetros de hace 30 años. ¿Sabemos o tenemos en cuenta cuánto incide en la realidad macroeconómica global de la Argentina la gran cantidad de trabajadores en negro, cuyos empleadores no aportan al sistema previsional? El aumento de impuestos por parte del Estado desalienta la incorporación de empleados en blanco; muchos empleadores evaden. ¿Nos damos cuenta de todo lo que “se come” la corrupción, la coima, el sobreprecio en la obra pública, en una palabra, la deshonestidad? Los impuestos serían más bajos si la honestidad fuese la regla N° 1 de los estados. Por último: ¿somos realmente concientes del problema de tener cada vez menos hijos, de formar menos familias, lo que genera un desbalance demográfico de proporciones alarmantes? Nunca pensamos lo decisivo que sería el control de natalidad, la anticoncepción y el aborto para nuestro futuro, ¿pero ahora? ¿Y si probamos fomentando la familia en la Argentina? ¡Cuántos nacionalistas parecen ignorar estas consideraciones! Al estar estos elementos ausentes, la discusión suele reducirse a un griterío entre vedettes de Showmatch. Visiones sesgadas, egoístas, espiritualmente pequeñas e intelectualmente miopes. - Otro elemento capital, completamente ausente en la mayoría de los debates al respecto, es la distinción entre la medida (la reforma) y el argumento en base a la cual se la quiere implementar, lo que nos lleva a discutir el papel del ahorro. Por supuesto que el objetivo del ahorro es legítimo en sí mismo, habida cuenta del déficit fiscal: en principio, es por lo menos peligroso gastar más de lo que se percibe. Pero la historia y la política no es la historia de la caja de ahorro, como bien denunciaba Charles Peguy. No se puede reducir la justicia y la economía al puro cierre de balances económicos, al equilibrio financiero estatal, porque hay cosas que no se pueden sacrificar en el Altar del Ahorro. La discusión en torno al papel del ahorro –ya como medida prudente, ya como fruto de la avaricia o de la usura– está completamente ausente, predominando una mentalidad cuantitativa que no parece tener en cuenta las cuestiones de justicia objetiva de la realidad (la racionalidad económica). - También hay que entender que no todas las obras de los malos son malas. Dios sabe que no somos kirchneristas: sin embargo, mientras gobernó Néstor y Cristina, los análisis de prestigiosos nacionalistas sobre muchas de las medidas económicas permitían concluir que no todas ellas eran malas, algunas eran muy buenas, al menos en la letra o en la teoría. La misma situación puede ocurrir hoy: hay medidas liberales del gobierno de Cambiemos, sí, pero también hay medidas no liberales. Lo fácil es pegarle en bloque, lo difícil es intentar entender. - Tampoco se ve con claridad que para poder atacar lo malo es necesario primero entender qué es lo bueno, lo que a pocos les importa, porque implica el esfuerzo de estudiar a fondo, en vez de repetir slogans. Y que supuesto este escalón, muchísimas veces ausente, hay que atacar el mal con el suficiente cuidado de no terminar destruyendo otras cosas buenas. No se puede incendiar el país para oponerse a las políticas liberales. Porque los paros afectan al país en su totalidad. El país entero pierde con el paro; es golpeado Macri, sí, pero también son golpeados muchos otros inocentes. Rehenes en esta locura de la democracia. - Por eso viene a nuestra mente las palabras de Enrique P. Osés, brillante nacionalista del primer tercio del siglo XX: “No. Otra vez y mil veces no. Ni sostén, ni báculo, ni apoyo, ni colaboración, ni tolerancia, ni transigencia, con este régimen…”. El problema es el Sistema. He aquí el tercer nombre de nuestro adversario: el Sistema. “Nos regimos por un concepto integral, de la política, de la economía, de la vida, de la moral. No constituimos un partido; no representamos una porción del pueblo. No tenemos una solución para cada problema aislado del país. Somos la totalidad de la Nación y queremos una ordenación total de la patria, desde sus cimientos hasta su espíritu” escribió Osés. - Hay una trampa mental antes que política, como también lo supo señalar Jordán Bruno Genta. La trampa mental está en mostrarnos dos males, y hacernos elegir democráticamente. Algunos dicen que “hay que salvar las instituciones. Decimos que no. Decimos que hay que salvar al país de las instituciones en que está bloqueado” insiste Osés. Algunos dicen que “Hay que salvar a la Democracia. Decimos que hay que salvar al país, de la Democracia”. Tenemos que construir un espacio propio, por fuera del Sistema, donde podamos expresar verdades de puño sin quedar ligados (o al menos, intentándolo) ni a un discurso ni a otro. José Antonio Primo de Rivera sintetizó de manera magnífica: No soy de izquierda, porque la izquierda quiere destruirlo todo, incluso lo bueno. No soy de derecha porque la derecha quiere dejarlo todo como está, incluso lo malo. - Mientras no entendamos ésto, mucha gente buena será arrastrada por el activismo, por el “hacer algo, no sé bien qué, pero al menos hacer algo” y quedarán pegados a los que hacen cualquier cosa. El error inverso es domesticarse, adaptarse al statu quo, y consolarse con el pensamiento de que Macri no es Cristina. Nos espera un arduo combate, no podemos ser víctimas ni del activismo ni de un espíritu conservador. El conservador se limita a no perder lo que alguna vez tuvo, nosotros tenemos que intentar reconquistar. El nombre de la Reconquista debe ser nuestra insignia: “Somos invencibles”, repite finalmente Osés. “No perdamos un solo instante la conciencia de nuestra fuerza. Porque hemos traído a la lucha el arma que no se mella jamás: la verdad”

Feliz Año Nuevo!!!

Les deseamos los mejores deseos de felicidad y prosperidad, reafirmando el irrestricto apoyo a todos los Presos Políticos. Que el Año Nuevo fortalezca nuestra esperanza y nuestras acciones en pos de alcanzar nuestro cometido.