viernes, 21 de abril de 2017
Muerte en cautiverio
Tal como se informó y es ya de público conocimiento, el Coronel ® Hugo José DELMÉ de 80 años de edad, falleció el día 13 de Abril del corriente a las 20 horas, en la Celda Nro. 8 - Pabellón "C" del Instituto Penal Federal UP - 34 de Campo de Mayo. Llevaba más de 10 años soportando la injusta, inconstitucional, ilegítima y arbitraria privación de su libertad, por una denominada "causa de lesa humanidad".
Como siempre se expresa, dentro de este proceso de persecución, venganza y exterminio se continúan repitiendo en forma sistemática infinidad de irregularidades jurídicas, instrumentadas en el ámbito de una justicia prevaricadora.
Pese a su muy avanzada edad y los gravísimos problemas de salud por los que atravesaba no recibía la adecuada atención médica que su estado exigía, mientras que también se le negaba metódicamente la posibilidad de tener acceso a la Prisión Domiciliaria.
Los responsables de su muerte son los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca y los integrantes de la Cámara de Casación - Sala 2.
Se emitirá al respecto y próximamente, una Comunicación Oficial de los Presos Políticos alojados en la U-34.
Se agrega la Cronología de los Hechos (exacta y oficial) que motivan este Mensaje:
Cronología de los hechos relacionados con el fallecimiento del Cnl HUGO JORGE DELME, en la celda Nº 8 del Pabellón “C” del Instituto Penal Federal U-34 “Campo de Mayo” el 13 de Abril de 2017
1945 hs: el enfermero del Ejército golpea su puerta para entregarle la medicación diaria y no contesta. Se retira y continúa entregando la medicación a otros internos.
1950 hs: el Inspector (cargo equivalente a Supervisor) Ayudante Principal FRIAS efectúa el recuento celda por celda (17 en total) y según sus dichos el Cnl DELME no contesta pero abre la puerta y lo ve sentado respondiendo con un giro de cabeza.
1955 hs: Vuelve el enfermero a golpear la puerta de la celda del Cnl DELME y no contesta. Continúa con su distribución de medicamentos.
2010 hs: Vuelve el enfermero con el propósito de golpear la puerta; el Tcnl MONES RUIZ le indica que golpee más fuerta ya que es posible que no lo escuche. El enfermero lo hace e informa que no contesta. El Cnl REYES decide abrir la puerta y se encuentra con el Cnl DELME sentado en su silla con posabrazos, con la cabeza gacha, vestido con pijama parte inferior y el torso desnudo; el Rosario en su mano izquierda y el tablero de ajedrez en el piso, al píe de la cama con las piezas desparramadas, supuestamente como resultado de la caída del tablero. Le habla y al no contestarle le toca su cuello y la muñeca para constatar si tenía pulso con resultado negativo, el cuerpo estaba frío y por un costado de la boca había saliva/espuma.
El enfermero ve el cuadro y sale rápidamente a buscar el desfibrilador que se encontraba en la Enfermería del Pabellón “A” a 70 metros aproximadamente del lugar.
El Cnl REYES sale evidentemente impactado y ante la mirada expectante de otros camaradas que se encontraban en el salón, hace una seña con sus dos manos indicando o transmitiendo que la situación era irreversible.
2015 hs: El Tcnl RIQUELME ingresa a la celda y nuevamente toca el cuello y la muñeca del Cnl DELME constatando que no tenía signos vitales. Ingresan el Cnl BARREIRO comprueba el estado del Cnl DELME le hace la señal de la cruz en la frente y se persigna, el Tcnl MONES RUIZ, el Tcnl GRANADA y el Tcnl BETTOLLI; comprueban la triste situación. Se advierte que el labio inferior del Cnl DELME tiene un color azulado. El Tcnl RIQUELME le informa la novedad al Cnl SIERRA (compañero de promoción del Cnl DELME), quién se acerca al lugar. Ingresa el Cnl LOSITO que comienza hacer maniobras de reanimación sobre el pecho del Cnl DELME sin resultados positivos. Lo reemplaza el Cnl BARREIRO que tampoco logra la reanimación pese a los esfuerzos. Algunos camaradas salen de la celda para dejar lugar; ingresa el Subof My CAMICHA y mientras tanto, uno de los presentes informa sobre la situación al celador VERA que se desplaza rápidamente hasta la celda y al ver el cuadro, vuelve sobre sus pasos para informar a sus superiores (Jefe de Turno).
2025 hs: Llega el enfermero con el desfibrilador portátil y comienza a prepararlo para aplicárselo al Cnl DELME; pide a los presentes que lo coloquen acostado sobre la cama, lo que se realiza; en esos momentos ingresa personal del Servicio Penitenciario Federal; antes de llegar habían llamado a la ambulancia del Ejército estacionada ante el Pabellón “A” para emergencias. Eran más o menos 4/5 personas que le indican al enfermero que suspenda la operación con el desfibrilador y lo cargan a brazos al Cnl DELME trasladándolo a lo largo del salón llevándose por delante sillas y mesas hasta llegar al ingreso del comedor donde ya estaba la camilla de la ambulancia; lo cargan y lo sacan del Pabellón hacia la calle donde se encontraba la ambulancia.
2030 hs: Sale la ambulancia con personal de SPF y el enfermero del Ejército con el desfibrilador rumbo al Hospital Militar Campo de Mayo.
Mientras tanto, los camaradas intentan hablar por los 5 teléfonos públicos existentes en el Pabellón, cuyo funcionamiento deficiente fuera informado y reiterado desde hace casi dos meses a la Dirección del Instituto Penal Federal U-34, sin respuestas favorables; luego de intentar vanamente hacer funcionar los mismos, un camarada logra hablar con un hijo del Cnl DELME y se pueden establecer distintas comunicaciones con camaradas y amigos del Cnl DELME entre las 2035 y 2100 horas informando el deceso.
-El Cnl HUGO JORGE DELME murió en su celda y en esas condiciones fue retirado al Hospital Militar Campo de Mayo
-No presentaba signos vitales y tampoco respondía a las maniobras de reanimación realizadas
-Por decisión de sus compañeros del Pabellón “C”, el salón comedor del Pabellón se llama a partir del día 14 de Abril “Coronel HUGO JORGE DELME”
-Tenía 80 años y llevaba casi 10 años preso injustamente por los juicios de la venganza. Los responsables de esta muerte anunciada (o decidida por el enemigo al dictarle una pena de muerte encubierta) son los jueces del Tribunal Oral de Bahía Blanca y los jueces de Casación que le negaron la domiciliaria pese a las graves patologías que tenía, sumadas a su avanzada edad.
Campo de Mayo, 14 de Abril de 2017
martes, 11 de abril de 2017
"Reconciliación mirando hacia adelante" del Obispo Olivera, nuevo obispo castrense
"La prisión domiciliaria no es una puerta cerrada. Si una persona mayor de las fuerzas armadas tiene el mismo derecho que otra en su condición, ¿por qué no dárselo?. Por más que se haya equivocado gravemente tiene ese derecho. Aunque tampoco fueron todos. algunos no se han equivocado gravemente", agregó en declaraciones hechas a la agencia oficial de noticias Télam, y que fueron compiladas por el diario Clarín, el lunes 9 de abril de 2017 bajo la firma del periodista Sergio Rubín.
Y completó: "Los derechos humanos hay que vivirlos para todos. Que la Justicia cumpla su labor, que tiene que ser en todos los tiempos y para todas las personas. No una justicia selectiva, solo para algunos, y más mala para otros. La Justicia no puede ser ni mala ni buena, tiene que ser Justicia".
Con todo, Olivera -que acaba de regresar del Vaticano, donde se reunió con Francisco-, aclaró que "con el Papa no hablamos de ese tema, pero aquí hay que vivir los derechos humanos para todos, encarnarlos plenamente, sí, pero para unos y otros. Si no vivimos una Justicia para todos, que nos iguale, podemos cometer injusticias".
En los últimos tiempos crecieron los reclamos de los procesados y condenados por delitos de lesa humanidad y sus familiares -sobre todo a aquellos que su salud está muy deteriorada- para que se les conceda el beneficio de la prisión domiciliaria y, si bien en algunos casos fue otorgada, en muchos otros no.
En ese sentido, Olivera aseguró que los argentinos "todavía tenemos que hacer un camino". "Lo hemos vivido el 24 de marzo, cómo en algunas personas había una memoria un poco parcializada, un poco volcada hacia un lado", se lamentó, en declaraciones a Télam, en referencia a las marchas por el aniversario del golpe de organismos de DD.HH, agrupaciones de izquierda y kirchneristas.
El quinto año de pontificado de Francisco, entre la soledad y las multitudes “Sin quitar la gravedad que hemos vivido como país durante el gobierno militar, ese tiempo difícil, también tenemos que mirar para adelante, con reconocimiento de las culpas y el pedido de perdón”, afirmó. Pero advirtió que “la voluntad de querer mirar para adelante y sanar heridas reconociendo esos errores tiene que venir de todos lados",
y completó: "Por eso digo que la reconciliación debe ser para todos lados. Nos damos cuenta de que todavía hay mucha herida abierta en el país, y si no hay verdad y no hay reconocimiento de culpas tampoco hay justicia ni paz. Es todo un camino de ayudar a buscar eso el que hay que recorrer", aseguró de cara a las líneas de acción para los próximos meses.
Olivera reemplaza a monseñor Antonio Basseotto, quien en 2005 fue echado unilateralmente del cargo por el entonces presidente Néstor Kirchner. Baseotto había apelado a la una cita bíblica, referida a que aquellos que escandalicen a los menores más les valdría colgarse una piedra de molino al cuello y echarse al mar, al criticar el reparto de preservativos entre adolescentes dispuesto por el ministerio de Salud para prevenir el sida y evitar los embarazos.
En aquel momento, el Vaticano advirtió que con el despido unilateral de Baseotto, sin el acuerdo de la Santa Sede, la libertad religiosa estaba siendo afectada. La situación permaneció irresuelta hasta que hace diez días el Gobierno, en un gesto hacia la Iglesia, aceptó la designación del nuevo obispo castrense.
"Asumiré los primeros días de junio. Estamos coordinando con distintas personas que tienen que estar, de la Iglesia y del Gobierno porque es un momento casi histórico este nuevo inicio", dijo Olivera.
La jurisdicción del obispo castrense alcanza a los fieles militares y civiles que pertenecen al Ejército, a la Armada, a la Fuerza Aérea, a la Gendarmería Nacional y a la Prefectura Naval, además del personal de los Ministerios del área.
lunes, 3 de abril de 2017
Aniversario de la recuperación de nuestras Islas Malvinas
02 de Abril (1982 - 2017 ) - 35 años.
Hoy 02 de Abril, es el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, se cumple un nuevo aniversario de la recuperación de nuestras irredentas Islas Malvinas.
Vaya con la viva presencia de aquellos héroes que ofrendaron sus vidas en pos de la defensa de nuestro suelo, de todos quienes lucharon, civiles y militares, sin distinción de Fuerzas, Especialidades o Jerarquías y principalmente con la de nuestros queridos Veteranos de Guerra hoy Presos Políticos, el más sentido reconocimiento, homenaje y emotivo abrazo.
A LOS VETERANOS DE GUERRA DE MALVINAS, PRESOS POLÍTICOS Y SUS FAMILIAS.
A TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS Y SUS FAMILIAS.
A TODOS LOS CAMARADAS DE LAS FUERZAS ARMADAS, FUERZAS DE SEGURIDAD, FUERZAS POLICIALES Y FUERZAS PENITENCIARIAS.
A TODOS LOS COMPATRIOTAS.
¡¡¡ VIVA LA PATRIA !!!
viernes, 24 de marzo de 2017
¿Día de la Memoria?
Curioso país éste en donde la memoria reemplaza a la historia. En dónde se enaltece a los que atacaron a la República y en ella a sus Instituciones. País en dónde se escucha a un erpiano, Eduardo Anguita, decir que la organización armada a la que pertenecía (ERP) se financiaba con secuestros extorsivos y asaltos a bancos, y todo esto ante el silencio e indiferencia de la sociedad y fiscales.
Curioso país éste en dónde se obliga a mentir acerca del número de desaparecidos afirmando que 30.000 es “emblemático”. Todo esto cómo si fuera menos importante un número menor. País en donde se prohíbe llamar guerra al conflicto, aún cuando ellos (los guerrilleros) usaban uniforme y publicaban sus partes de guerra. “Guerra civil intermitente”, la llamaron los montoneros en oportunidad de firmar un “Acta de Pacificación Nacional”, 1989.
Un país en donde la vara de los derechos humanos es selectiva, en dónde la Justicia es ideologizada y revanchista. Somos víctimas de las organizaciones armadas de la época, Montoneros, ERP y afines. Queremos expresar que: “ Nuestros muertos no cayeron en forma accidental y hoy son olvidados por la historia oficial, únicas víctimas ignoradas de un conflicto que creíamos superado”.
Al cumplirse un aniversario más de aquel 24 de marzo de 1.976, rendimos homenaje a todas las víctimas de la misma violencia sin distinción de banderas. Debemos mirar hacia adelante despojándonos de todo dolor e indignación, trabajando por la necesaria Concordia Política, sin que esto signifique olvidar lo que pasó. En este sentido, convocamos a pensar en un futuro que no repita los enfrentamientos entre compatriotas e invitamos a la clase dirigente a terminar con los odios.
Por Silvia Ibarzabal, VicePresidente de la Asociación de Familiares y Amigos de las Víctimas del Terrorismo en Argentina
24 de Marzo - un "golpe" pedido por el pueblo
Tal como viene sucediendo año tras año, es de esperar para este 24 de marzo (fecha convertida por el régimen anterior en insólito feriado turístico) un conglomerado de actos y encendidas alocuciones en repudio a las Fuerzas Armadas por haber tomado el poder del Estado en 1976. En esta velada, al igual que en las predecesoras, recolectores de votos y figurones de circunstancia omitirán recordar el apoyo irrestricto que todos los partidos políticos, personalidades múltiples y diferentes estamentos de la sociedad civil de todas las ideologías le dieron a la pacífica sublevación militar que destituyó a Isabelita y la impresentable corte de ladrones que la secundaba. Motivos para tal consenso no faltaban: antes del mentado 24, en los tres años de gobierno constitucional precedentes, el terrorismo peronista de la AAA había asesinado a medio millar de personas; el terrorismo marxista (“jóvenes idealistas” les llaman algunos medios) protagonizado por el ERP y Montoneros superaba los 7.000 atentados y los guerrilleros desaparecidos tras las órdenes presidenciales de “aniquilamiento del accionar subversivo” ya ascendían a 900. La semana previa al cambio de gobierno, diarios antagónicos entre sí como La Prensa y La Opinión informaban que, desde mayo de 1973, el terrorismo había causado 1.358 muertes. En ese período, no sólo no se dictó ninguna condena a un solo terrorista, sino que centenares de ellos fueron amnistiados durante el lamentable pasaje del vacilante Héctor Cámpora. Otro dato que tampoco será evocado esta semana, es que entre 1969 y 1979, las bandas terroristas fueron autoras de 21.665 atentados subversivos (hechos y cantidades ratificados en la sentencia dictada el 9/10/1985 por la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional – Cap. 1. Cuestiones de hecho – Causa 13).
Por entonces, ante la inminencia de un “golpe”, no sólo no hubo ni una sola voz en contra de la reacción cívico-militar en ciernes (a excepción de una solitaria solicitada del Ingeniero Alvaro Alsogaray), sino que la clase política promovía ansiosamente el reemplazo y cambio de gobierno a efectos de desembarazarse de una situación inmanejable. A modo sintético y ejemplificativo, el 21 de marzo el diario Clarín informaba: “Los legisladores que asistieron al Parlamento se dedicaron a retirar sus pertenencias y algunos solicitaron un adelanto de sus dietas”; el mismo día, el matutino La Razón completaba: “Hay tranquila resignación en el Congreso frente a los inevitables acontecimientos que se avecinan”.
El oficialismo, capitaneado por Isabelita y el hechicero José López Rega (este último semanas atrás se había profugado al exterior), no sólo no brindaba respuesta eficaz a la guerra civil desatada por el terrorismo marxista, sino que potenciaba el caos con su manifiesta incompetencia gubernamental.
De la oposición nada podía esperarse, puesto que el jefe de ésta, Ricardo Balbín (a la sazón presidente de la UCR), efectuó un público y desembozado lavado de manos el 22 de marzo, alegando: “Hay soluciones, pero yo no las tengo”. Días atrás (el 27 de febrero), el comité nacional de la UCR publicó la siguiente declaración destituyente: “El país vive una grave emergencia nacional… ante la evidente ineptitud del Poder Ejecutivo para gobernar… Toda la Nación percibe y presiente que se aproxima la definición de un proceso que por su hondura, vastedad e incomprensible dilación, alcanza su límite”. Incluso, hasta el mismísimo Partido Comunista, el 12 de marzo reiteró su propuesta de formación de “un gabinete cívico-militar”. El senador radical Eduardo Angeloz, con sutil imprecisión arengaba: “Alguien tiene que dar la orden…alguien tiene que decir basta de sangre en la República Argentina”.
Como si la guerra civil y el desgobierno fueran insuficientes, los números económicos se desplomaban y la hiperinflación (según informe de FIEL) arrojaba una proyección anual del 17.000% para 1976. Durante los días previos al 24 de marzo, las declaraciones de personalidades y las notas de los diarios reflejaban el clima de terror y el desgarrador pedido de cambio de gobierno. La Opinión publicaba: “Un muerto cada cinco horas, una bomba cada tres” (19/03/76). El 23, nuevamente el diario socialista La Opinión titulaba: “Una Argentina inerme ante la matanza”, y agregaba: “Desde el comienzo de marzo hasta ayer, las bandas extremistas asesinaron a 56 personas”; esa fecha, La Razón redundaba: “Es inminente el final. Todo está dicho”. Pero la expresión más clara de lo que la clase política podía dar fue del diputado Molinari: “¿Qué podemos hacer? Yo no tengo ninguna clase de respuesta”.
En efecto, la hipocresía de los que ahora cuentan la historia oficial a base de aforismos humanísticos ocultan que “la inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi por favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder. Todos nosotros deseábamos que se terminara ese vergonzoso gobierno de mafiosos”, textuales palabras dirigidas a la revista alemana “Geo” en 1978 por el escritor Ernesto Sábato: el mismo tránsfuga que después presidió la Conadep y prologó el libro “Nunca Más” financiado por el inconcluso gobierno de Raúl Alfonsín.
Pero el apoyo generalizado a los militares de los mismos sectores que hoy repudian a los “genocidas” no se limitó al 24 de marzo. Una vez constituidas las nuevas autoridades, estos no sólo respaldaron al flamante gobierno sino que se sumaron al mismo ejerciendo diferentes cargos en la función pública. Tanto es así que el 25 de marzo de 1979, el diario La Nación detallaba que de las 1.697 intendencias vigentes en la gestión del Presidente Jorge Rafael Videla, solo el 10% de ellas eran comandadas por miembros de las FF.AA.; el 90% restante, estaba conformado por civiles repartidos del siguiente modo: el 38% de los intendentes eran personalidades ajenas al ámbito castrense de reconocida trayectoria en sus respectivas comunas, y el 52% de los municipios era comandado por los partidos tradicionales en el siguiente orden: la UCR contaba con 310 intendentes en el país, secundada por el PJ (partido presuntamente “derrocado”) con 192 intendentes; en tercer lugar se encontraban los demoprogresistas con 109, el MID con 94, Fuerza Federalista Popular con 78, los democristianos con 16, el izquierdista Partido Intransigente con 4 y el socialismo gobernaba la ciudad de Mar del Plata. En otras áreas gubernamentales, el socialista Américo Ghioldi se constituía en embajador en Portugal; en Venezuela, el radical Héctor Hidalgo Solá haría lo propio, Rubén Blanco en el Vaticano y Tomás de Anchorena en Francia; el demoprogresista Rafael Martínez Raymonda en Italia, el desarrollista Oscar Camilión en Brasil y el demócrata mendocino Francisco Moyano en Colombia. Asimismo, el Partido Comunista emitió proclamas de apoyo al gobierno, tanto es así que ésta fue la primera gestión cívico-militar que no prohibió ni declaró ilegal al polémico partido.
Pero nada de todo esto será mencionado en este 24 de marzo en los respectivos carnavales de la memoria que se tienen previstos.
Por supuesto que lo que hoy más molesta a los vendedores de relatos no ha sido “el golpe” en sí, puesto que en la Argentina golpes hubo a borbotones y nadie se encarga de recordarlos: empezando por los golpes en los que participó el fundador del principal partido de la Argentina, Juan Perón, quien no sólo participó en la sublevación de 1930´ sino también en el de 1943´ y en este último gobierno militar Perón ejerció el cargo de VicePresidente de la Nación. En rigor de verdad, lo que molesta a los reescribidores de historietas es que los militares hayan impedido a la guerrilla liderada por Mario Firmenich (Montoneros) y Mario Roberto Santucho (ERP) tomar el poder del Estado e instaurar una dictadura comunista.
Por supuesto que el gobierno militar del Proceso de Reorganización Nacional cometió errores y horrores en el marco de la guerra civil desatada por el terrorismo marxista, pero en absoluto estos fueron en la proporción ni en la dimensión que pretenden endilgarles sus indecorosos enemigos. Tanto es así que hasta el propio Firmenich en torno al fenómeno de los “desaparecidos” le confesó y reconoció el periodista Jesús Quinteros (en nota publicada en Página 12, el 17 de marzo de 1991) que durante la guerra antiterrorista, el margen de error o daños colaterales de los militares fueron mínimos: “Habrá alguno que otro desaparecido que no tenía nada que ver, pero la inmensa mayoría era militante y la inmensa mayoría eran montoneros (…) A mí me hubiera molestado muchísimo que mi muerte fuera utilizada en el sentido de que un pobrecito dirigente fue llevado a la muerte”.
Como vemos, el saldo de aquella guerra fue demasiado triste como para que hoy sea usado por los empresarios de los derechos humanos como fetiche proselitista o negocio rentístico: 8000 muertos entre caídos y desaparecidos por un lado más 1500 asesinados por la guerrilla por el otro es el doloroso legado de aquel largo y violento conflicto interno.
Se va otro 24 de marzo, el número 40´, y otra vez nos estamos perdiendo una renovada oportunidad de discutir y repensar en serio el pasado reciente, dejando atrás la ideologizada parcialidad de la memoria y abrevando en la historia, que es la única ciencia que nos puede facilitar armar de manera completa el rompecabezas setentistas y así arribar a una verdad integral lo más fiel y próxima cuanto sea posible, y con ello de superar los enconos del ayer, solucionar los problemas del presente y encarar un futuro con mejores perspectivas.
El silencio de los docentes decentes
La historia se repite hasta el cansancio. Cuando alguien cuestiona la labor de los educadores, un sinfín de personajes, en una actitud indisimulablemente corporativa, se sienten tocados y reaccionan desaforadamente desplegando una secuencia interminable de slogans.
La educación, como cualquier otro asunto, merece ser revisado y analizado permanentemente, no es un ámbito inmaculado, ni tampoco sagrado, lo que no puede ser objetado con sentido crítico es imposible de mejorar. El sistema ha colapsado hace tiempo: es caro e ineficaz, adoctrina y no educa, ha quedado definitivamente atrapado dentro de sus propias estructuras, la burocracia, la necedad y la inoperancia vienen triunfando. Es evidente que algunos pretenden que nadie se anime a cambiar el status quo, paradójicamente, los que se enorgullecen de ser revolucionarios son los más conservadores, su idea es, justamente esa, que todo siga igual.
Nada debe alterarse, salvo sus propios salarios, desde su perversa perspectiva solo es imprescindible aumentar sus sueldos, el resto de los asuntos son totalmente irrelevantes, para ellos, el porvenir de la educación depende exclusivamente del presupuesto previsto para sus remuneraciones.
Es interesante, y al mismo tiempo triste, ver la escasa ecuanimidad de sus justificaciones, los que reclaman se definen a ellos mismos como héroes, gente comprometida, pilares del sistema educativo, custodios de los valores democráticos, luchadores incorruptibles y esforzados trabajadores y suenan arrogantes y son irrespetuosos cuando se elogian sin pudor alguno. Sería bueno que esa opinión tan positiva la sostengan otros individuos, habría que escuchar que opinan honestamente quienes supervisan su labor. También valdría conocer la visión de sus beneficiarios directos e indirectos; los alumnos y sus familias probablemente no coincidan linealmente con esa épica mirada tan piadosa que tienen ellos mismos sobre su faena.
La sociedad disfruta de los buenos docentes pero también sufre las consecuencias de los irresponsables que no asumen su rol con integridad.
Claro que siempre es peligroso caer en la generalización porque obviamente no todos son iguales, habrá que decir que los manifestantes no aceptan esa regla cuando son ellos los cuestionados, pero si usan esa lógica cuando se trata de juzgar a quienes declaran abiertamente como sus adversarios. Muchos de los que se erigen ahora como los defensores de la educación pública y del futuro de las próximas generaciones se opusieron a ser evaluados cuando se anunciaron relevamientos, sabían que los números desnudarían sus inocultables falencias y por ello ofrecieron resistencia. Las cifras de la educación hablan por sí mismas, todos han fracasado, nadie puede tirar la primera piedra: gobiernos nacionales y provinciales, políticos de un color y de otro, gremialistas de todos los tiempos y obviamente también los docentes deberían rendir cuentas frente al aberrante testimonio que ofrecen las evidencias empíricas de este presente.
Los dirigentes sindicales no merecen demasiadas consideraciones adicionales porque solo hacen su juego, trabajan por un sueldo que financian todos los educadores a los que religiosamente les descuentan sus aportes sindicales. Cuando piden aumentos, solo tratan de incrementar las arcas de sus organizaciones, las propias y las de sus colaboradores más cercanos, esos que luego encabezan las marchas con tanto sospechoso entusiasmo y más allá del descarado sesgo político, ideológico y partidario de la inmensa mayoría de los gremialistas, sus intereses son demasiado evidentes y tanto sus declaraciones, como su accionar, quedan burdamente deslegitimados.
La extorsión no es un método digno para reclamar nada, se debe poder argumentar planteando razones y hasta seduciendo con ideas superadoras, cuando el único recurso para conseguir algo consiste en el chantaje, significa que el autoritarismo le ha ganado a la sensatez y a la cordura pero nada de todo esto sorprende, es el más lamentable hábito nacional; un conjunto de vanidosos sindicalistas que especulan políticamente arengan a un grupo de coléricos aprovechándose de miles de incautos que se dejan manipular en función de sus circunstanciales necesidades económicas.
Del otro lado del mostrador están los gobernantes que no tienen las agallas suficientes para liderar las reformas necesarias y que prefieren quedarse en la anécdota, observando como sucede todo sin operar con seriedad sobre la realidad de un modo decidido, en definitiva mas de los mismo!. Los energúmenos que se movilizan efusivamente, promoviendo ampulosas consignas y amedrentando a los que no piensan igual, no representan a los verdaderos docentes, a esos que tienen la pasión y vocación de enseñar. Lo que debe preocupar es la actitud pasiva de tantos otros docentes y los ciudadanos esperan con ansiedad que los que se esmeran ejerciendo su trabajo en el aula con tanto ahínco, los que jamás encuentran excusas para hacer lo correcto, se animen a defender su visión sin eufemismos.
Es vital que los gobiernos tengan el valor de hacer lo apropiado y dejen de recitar frases hechas y vacías, nada de eso es conducente para modificar la realidad que precisa de acciones potentes y no del maquillaje insustancial que forma parte de su acostumbrado arsenal de rutina, pero también se necesita de la valentía de esos que todos los días honran con mayúsculas a los educadores y que son la última reserva moral de un sistema que languidece y que debe ser profundamente reformulado y los cambios precisan de coraje. Es clave abandonar la cómoda postura de siempre!.
Los gobiernos deben hacer su parte, los ciudadanos tienen que involucrarse dejando de lado la corrección política, pero es indispensable también que quede atrás el indeseable silencio de los docentes decentes.
domingo, 5 de marzo de 2017
La política de defensa pierde ímpetu
El interrogante de por qué un país mediano debe tener Fuerzas Armadas en el siglo XXI podría responderse con la sola respuesta de que la tensión global que ha generado la irrupción de Donald Trump produce un aumento del riesgo estratégico global cuyas consecuencias son impredecibles, no sólo para las potencias globales y su entorno, sino para todos lo países, sean grandes, medianos o chicos.
En la Argentina, la pregunta puede comenzar a responderse con la mirada cotidiana de lo ocurrido desde que empezó 2017: buques de la Armada detectan 250 barcos extranjeros pescando en el límite del mar argentino y ello subraya la importancia económica que tiene el Atlántico Sur, que algunos estudios caracterizan como la "Pampa Azul" del país por su potencialidad económica; tiene lugar el relevo periódico de los cuatro integrantes de la Armada que custodian la isla de los Estados en el extremo sur; la Canciller Susana Malcorra, desde el transporte de la Armada Bahía San Blas, lanza la campaña antártica 2017, la que se relanzará con los medios de las tres Fuerzas Armadas y que exigirá un esfuerzo excepcional para los aviones de Transporte de la Fuerza Aérea.
Vale también tener en cuenta que tanto en los incendios en los campos que han tenido lugar en varias provincias argentinas, como en las inundaciones, ha tenido lugar participación de personal militar para atenuar los efectos de las catástrofes; más de 300 hombres del Ejército, se encuentran cruzando los Andes por los pasos que utilizó San Martín hace doscientos años, recreando los combates históricos y convergiendo con efectivos similares en la cuesta de Chacabuco, donde los presidentes de Chile y Argentina, conmemorarán el bicentenario de la decisiva batalla que inició la liberación de Chile; tras casi una década de estar fuera de servicio el buque polar Almirante Irizar a quedado listo para navegar, recuperando la Argentina su instrumento más relevante para la política antártica; en los próximos días Argentina conmemorará el 113 aniversario de su primera presencia soberana en la Antártida, que fue militar, establecida el 22 de febrero de 1904 en la segunda Presidencia de Julio A. Roca.
No se trata de un momento excepcional sino un simple recuento de hechos de los cuales han sido protagonistas las Fuerzas Armadas en lo que va de 2017 y no son los únicos.
En el mundo se suele explicar la necesidad del gasto militar con la inversión en seguros. ¿Son gasto o inversión? La realidad es que cuando una familia contrata un seguro de vida para el sostén de ella, para caso de incendio de la casa o para el automotor, está pagando para algo que posiblemente no va a suceder,- por lo menos en el corto plazo,- y que desde ya no quiere que suceda. Pero en caso que así sea y aunque se trate de algo improbable, tendrá como solventar los daños. Algo similar sucede con la inversión en Defensa: se realiza para compensar un daño que es un riesgo, aunque no se lo desea y posiblemente no sucederá.
La administración Macri inició su gestión en el área militar con una política clara y contundente. Fue así como en los primeros siete meses de 2016 las señales fueron elocuentes: el 29 de mayo día del Ejército propuso como misiones de las Fuerzas Armadas ser instrumento de la política exterior (fuerzas de paz), proteger el medio ambiente y la lucha contra el terrorismo que amenaza la paz global. Un mes más tarde, en la comida de camaradería de las Fuerzas Armadas, agregó como misiones cooperar en la protección de las fronteras y la lucha contra el narcotráfico y participar en emergencias sociales.
Simultáneamente, se dio a las Fuerzas Armadas un rol relevante en la conmemoración del Bicentenario de la Independencia con el desfile y el festival de bandas; se decidió iniciar un plan gradual de reequipamiento tras décadas de desatención del tema y se firmó un acta de actualización salarial que implica en tres años (2017, 2018 y 2019), una recuperación salarial del sector militar que estaba postergado y que implica equiparar los salarios con el de las Fuerzas de Seguridad Federales, "blanquear" los suplementos que se pagan sin aportes y en consecuencia una actualización para los retiros de personal retirado.
El Presidente asistió a diversos actos militares, como el aniversario del Regimentó de Granaderos a Caballo, la recepción de la Fragata Libertad de regreso de su viaje de instrucción anual y estuvo presente en la partida del nuevo contingente para la fuerza de paz de Haití.
En este marco, se recibió el pedido de la UN para participar en la Fuerza de Paz en la República Centro-Africana y el Ministerio de Defensa firmó un acuerdo con la Guardia Nacional del estado de Georgia de los EEUU para cooperar en diversos ámbitos y adquirir material.
Pero entre fines de 2016 y comienzos de 2017, esta política perece haber perdido. El inicio del reequipamiento se fue demorando. En lo simbólico, el Presidente todavía no ha entregado los sables a los generales, almirantes y brigadieres recién ascendidos, como si lo hecho con sus análogos de las fuerzas de seguridad. El acuerdo de recuperación salarial que debía haberse cumplido y está firmado, ha tenido demoras. El decreto modificando la reglamentación de la ley de defensa, para permitir la ejecución de las nuevas misiones fijadas por el Presidente, se sigue dilatando.
Podrá decirse que la prioridad del año electoral llevó a relegar la política de Defensa que comenzó con tanto ímpetu. También que al no ser un sector que realiza paros y protestas callejeras no tiene la capacidad de amenaza que tienen otros que si obtienen reclamos y concesiones. Puede argumentarse que si bien el voto militar en la segunda vuelta fue favorable a Macri, por quien optó el 84% de acuerdo casos "testigo" como las mesas de la Antártida, este voto no tiene opción pese a que la política de defensa ha perdido impulso.
La política de Defensa debe retomar el impulso inicial. ¡No hacerlo es desaprovechar la oportunidad de que la Argentina resuelva una asignatura pendiente del período democrático: dar a las Fuerzas Armadas un rol operativo dentro del Estado y los medios para hacerlo!. Por Rosendo Fraga
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
